Análisis

El Internet clandestino en Cuba y más historias desde el otro lado

Camilo Calderón
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Camilo Calderón
2021-07-15

I

Miami, agosto de 2010. José Gutierrez recibe en su casa un mensaje desde Cuba. El mensaje está contenido en un periódico usado y amarillento con la cara de Yang Jiechi y Fidel Castro en blanco y negro. Se trata de un periódico Granma. Es un periódico oficialista del Partido Comunista de Cuba. Un escrito a mano alzada rodea la portada y sus fotografías en forma de espiral. Hay enmendaduras. Es un mensaje de su gran amigo Carlos:

"Mi hermano: Ya entenderás, no hay papel. Estamos en la fase superior, en estado puro. Te envío para que comprendas.”

El periódico es el sustrato de sus mensajes.

“Estoy decidido a partir cuanto antes a las Canarias. Estoy reuniendo dinero y espero que en la temporada alta pueda lograrlo. Aunque no lo logre. Quizás, venda al Willy [su auto]
De la realidad esta, no te voy a contar. Solo lee esto y reflexiona. (...)"
La carta espiral en la portada - Cortesía de Amanda Gutiérrez

Carlos es un pintor y también es el mejor amigo de la infancia de José. Ambos crecieron entre bloques de apartamentos en la isla, de los que parecen sacados de la Ucrania socialista. Es un tipo carismático, cómico y dice las cosas como son. Se hace llamar ‘el Dulce’. Su obra es ‘muy política’ y esto último le ha salido costoso un par de veces. A Carlos lo han llevado preso por provocar preguntas en un país de pocas explicaciones.

En la carta del Granma Carlos quiere aprovechar una ley española que cubre el proceso migratorio de cubanos que tienen ascendencia española. Esta ley duró tres años y fue un fenómeno importante para muchas familias cubanas. Declarar una conexión familiar con España era la salida perfecta.

“Si necesitas alguna información, dime. También, cuando puedas necesito que me envíes una lista de las galerías en Coral Gables y sus websites. Hermano, tu eres mi Internet. Muchas gracias.”

Amanda Gutiérrez es la hija de José, el destinatario de la carta. Nació también en Cuba, pero cuando ella tenía un año se mudaron a Brasil. El Español no es su primera lengua. Desde pequeña le apasiona el tema de Cuba, al igual que a su padre. Así ella sea cineasta y él periodista comparten cierta pasión personal por la isla y el pasado. La isla no es solo un lugar de secretos e historia. La distancia, física y espiritual siempre ha sido una constante en la familia.

Siendo apenas una niña, Amanda tenía que escribir cartas a su abuela de vez en cuando. Su padre la llevaba religiosamente mientras alistaba lápiz y papel y le decía: “Siéntate, que le vamos a escribir a tu abuelita”. En esos momentos ella no se daba cuenta de lo inusual que era para la época la comunicación entre su familia en Brasil y su familia en Cuba. Para el año 2000 José luchaba entre llamadas de larga distancia costosísimas y numerosos envíos postales. Algunas de las llamadas se caían o tenían cortes extraños en la comunicación. Tener la experiencia de una llamada cruzada con otra persona, posiblemente en otra ciudad era bastante confuso. Conectarse es una cuestión frustrante y la distancia siempre está presente.

El querido MSN Messenger

Esa brecha tecnológica siempre fue un encuentro con otra realidad: en Brasil, su familia tenía acceso a teléfonos celulares y computadoras. Algunas tareas del colegio se resolvían por el viejo MSN Messenger. Los correos entre amigos iban y venían en Hotmail. Lo digital llegaba para quedarse.

Pero para volver a hablar con la familia se tenía que trabajar mucho. Las llamadas no siempre eran la mejor opción, especialmente por el tiempo. El papel era su aliado. Escribir cartas era mucho más barato; estaba garantizado. Amanda creció viendo como su padre no solo se conectaba con familia y amigos en la isla, sino también como ellos les ayudaba, a veces de formas increíbles. Desde enviar medicamentos por correo hasta alojar exiliados recién llegados a la ciudad; José siempre ha sido una conexión importante allá ‘al otro lado’.

Y esa conexión es fuerte con ‘el Dulce’. Durante años ambos se han conectado cientos de veces, algunas de forma inusual como la carta del Granma con texto en espiral que mencioné al principio. Mantener contacto con los más cercanos es una de esas cosas que no conocen límite tecnológico o logístico; ni a José ni a Carlos les importa que haya conexiones lentas o llamadas cortadas. Mantener el lazo es parte importante de sus vidas. Y ahora Internet hace parte de esto, así sea con barreras. Muchas barreras.

II

En Cuba para hablar de una ‘llegada de Internet’ tenemos que acercarnos a un proceso escalonado y complicado. La conexión con otros servidores viene desde 1996 y desde entonces el gobierno cubano ha priorizado las entidades oficiales y los servicios nacionales por sobre el acceso de los ciudadanos.

Una de las grandes limitantes para una adopción completa siempre ha sido el bloqueo con los Estados Unidos. De hecho, la primera conexión en el país fue de 64kbit/s y hasta 2007 no se podía comprar una computadora legalmente. Esto limitó el número de usuarios fuertemente y eliminó toda posibilidad de adopción de algunas tecnologías que ya se venían popularizando, como el Peer-to-Peer y los mensajeros instantáneos (como el MSN Messenger). La conexión satelital a Internet en Cuba llegó en 2012 y el acceso a través de los teléfonos celulares ha sido polémico por sus costos. De hecho, el mejor lugar para acceder a Internet son las oficinas de correos y los puntos de conexión pública.

Al ser un medio increíblemente difícil de regular, Internet es un problema para las autoridades pro-gobierno. El poco acceso que tienen los ciudadanos en la isla no ha escapado de una censura sistemática a través de bloqueos y monitoreos desde la perspectiva del proveedor. Esto no solo trae una escasez constante de información, también complica la comunicación entre cubanos y el resto del mundo; Cuba es uno de los países con el acceso a Internet más lento y más costoso del planeta. Los efectos colaterales del bloqueo económico y de divisas junto a la posición autoritaria del gobierno revolucionario impiden acceder a lo que muchos de nosotros asumimos como lo normal.

III

Volvamos a Carlos.

En sus cartas hay un contraste sobre cómo entendemos las herramientas en línea. En una de ellas él le pide ayuda a José para poder exponer su trabajo artístico, la dueña de una galería en Miami le ha pedido sus redes sociales y para Carlos esta palabra no tiene mucho sentido:

“Brother, la mujer me pide las redes sociales. ¿Qué carajo es eso? ¿Yo lo tengo? Necesito que me ayudes.”

Carlos tiene una experiencia de Internet fragmentada y así desconoce uno de sus aspectos contemporáneos más fuertes desde mitad de los años 2000. Sin embargo, en otra de sus cartas le cuenta con detalle algo que no tiene mucho sentido si entendemos la historia de Internet en Cuba desde la visión oficial de los hechos:

“Acabo de ver la última temporada de Narcos”

Al parecer Carlos estaba mucho más actualizado que José en los estrenos de streaming. ¿Cómo es posible? Desde Brasil, José podía acceder fácilmente a las últimas series que su suscripción a Netflix le permitía ver. Este no era el caso para su amigo desde la isla.

En Cuba hay un Internet que no conocemos, que existe más allá del gobierno. Se llama “El Paquete Semanal” y se trata de una compilación gigantesca de información a manera de cápsula del tiempo que ha revolucionado el acceso a la información de los cubanos. Son cientos de películas, videos, periódicos, revistas, artículos y programas. Todo, en una memoria USB o un disco duro.

Copiando discos duros en una 'Casa Matriz' - Fotografía de Lisette Poole

Se dice que El Paquete Semanal empezó como una iniciativa clandestina de periodistas que buscaban poder brindar un acceso sin restricciones a sus contenidos, la mayoría de oposición. Esto tomó forma con el auge de los servicios piratas de alquiler de revistas y cassettes. La red de distribución en flash drives evolucionó en muy poco tiempo en un negocio gigantesco enfocado en el libre cambio de la información.

Lo que hay en el paquete es, bueno, de todo. Es todo lo que la gente quiere, es la demanda. Hablamos de una selección semanal de aproximadamente 1 Terabyte que contiene un sinfín de material pirata organizado con precisión clínica. Y solo cuesta 2 dólares. Para acceder al paquete puedes ir a un local o pedir que tu dealer te lo lleve a casa, y se consigue en todo lado. El Paquete Semanal está presente en los rincones de la isla a los que ni llega el Internet oficial.

Hay decenas de rumores sobre el origen del Paquete: se dice que hay antenas clandestinas en algunos edificios residenciales. Otras personas han escuchado que el material que distribuyen en las memorias USB viene de un contacto especial en Miami. Se ha confirmado que la captura de la TV satelital es una buena parte del trabajo. ¿Descargan algo con la conexión desde Miami? ¿Hay manos oficiales implicadas? Versiones del Paquete hay varias y de distintas fuentes de gran relevancia en la isla, como la de Estudios Odisea, que promueve artistas musicales locales a través de cada entrega. Se podría decir que Dany Cabrera, o ‘Dany Paquete’ se ha mantenido como el distribuidor más grande y con más alcance en la isla.

Al final del día, este Internet hechizo es tan valioso para los cubanos que vale la pena quedarse en los rumores y nada más.

La variedad en el Paquete no es de subestimar. La red cuenta con distintos métodos de retroalimentación para hacerle cambios al catálogo. Podríamos suponer que las series de TV y novelas más populares son lo que más se pide, pero esta selección no sólo es una captura de las tendencias. A veces las películas de lugares muy específicos se vuelven lo más pedido; el cine independiente de la pequeña isla de Niue (cerca a Nueva Zelanda) es uno de los ejemplos más notorios de la existencia de una especie de ‘viralización’ de contenidos offline.

IV

“Hay una nueva esfera de empleo que nace a partir del Paquete, una red de distribuidores del sector informal en los vecindarios, equipados con discos duros grandísimos, que venden partes del Paquete en oferta, a prácticamente un dólar.” [nacla.org]

Mecanismos de distribución informal como El Paquete hacen parte de lo que podríamos considerar una Sneakernet: Una red informática que se mueve a través de los medios físicos (como los CD, flash drives y discos duros) en lugar de una conexión por cables. Es la red que funciona 'a pie'. De hecho, 'Sneaker' se refiere a los tenis—de quienes llevan la información.

Aunque parezca una excentricidad las sneakernets son más comunes de lo que parecen en esta era. Desde el SETI con sus operaciones en Arecibo, Puerto Rico, hasta Bin Laden han usado redes 'análogas' para transportar grandes cantidades de datos a pesar de las limitaciones tecnológicas. Como decía Fred Gruenberger en Computing: A Second Course en 1971: “Hay mucho ancho de banda en una camioneta”

Estas redes también hacen parte de movimientos de resistencia: se ha sabido cómo disidentes norcoreanos entran por contrabando películas, programas y música de ‘Occidente’ a sus connacionales. Aunque el Paquete no está ‘equipado’ con materiales explícitamente en contra del gobierno, podría ser considerado un ejercicio de contracultura en una época donde el acceso a Internet se considera un derecho humano.

La experiencia del Paquete Semanal no solo es una mirada al Internet abierto desde el lente de la demanda, también marca una diferencia con las formas de comunicación actuales en los lugares con acceso ‘libre’. La red que conocemos, o más bien, la clearnet o Internet visible ha cambiado dramáticamente en los últimos quince años. Los mecanismos de intercambio inmediatos pasaron de tecnologías como IRC a formas de mensajería instantánea como Messenger y AIM. Por otra parte, la forma como concebimos el portal web pasó de lo estático, como repositorios, a los feed de información y contenidos gestionados sin cronología. El tiempo y versión en el contenido dejó de ser criterio desde que nuestras redes son un negocio de retención del usuario. En poco tiempo, Silicon Valley logró distorsionar nuestra visión sobre el Internet libre y esto ha permeado todas las formas de compartir información.

Este Internet ‘social’ nunca ha tocado la isla. Y es por eso que el Paquete es un ejercicio curatorial tan interesante. Los distribuidores locales personalizan el contenido, y muchos les ponen publicidad de negocios de cada pueblo. ¿Optimización? ¿PageRank? Todo eso está ahí, en lo que se habla en los locales y se gestiona hasta con software hecho por cubanos. Allá, el algoritmo es la conversación que tienen tus vecinos y amigos con quien te vende el flash drive.

V

No se puede hablar del Internet clandestino en Cuba sin hablar de la respuesta del gobierno. Así como uno puede encontrar el Paquete a través de su dealer de confianza, el gobierno creó La Mochila Semanal, una copia del modelo de negocio del Paquete, pero con contenidos filtrados por agentes oficiales.

“Hermano, qué pena ser presidente de un país del que todos se quieren ir. Si él tuviera una gota de vergüenza renunciaría y se iría al carajo” - Carlos. Noviembre 23 de 2015

Volvamos a las cartas. Amanda en medio de un proyecto de investigación decidió recopilar los cientos de cartas que José, su padre, intercambiaba con Carlos y familia. Esto, desde mucho antes del surgimiento del Paquete. Su padre, desde Miami, le envió más de doscientos documentos y los tantos emails que intercambiaron desde 2013.

Para ella, entender lo que las cartas le decían fue un proceso fuerte, a veces difícil. Siguió de cerca momentos complicados en la vida personal de sus padres y también escuchó una voz diferente de familiares como su abuela, a quien ella le escribía juiciosamente cuando pequeña.

El deseo de comunicarse se convirtió en el corazón de su proyecto. Lo que escribía Carlos el pintor dejaba muy claro cómo él y muchas personas en la isla entendían Internet. En un par de cartas del 96, cuando el concepto de Internet público ni se pensaba en Cuba, Carlos se preguntaba si Internet era una entidad: ‘alguien’ o ‘algo’. Probablemente Internet es un lugar al que puedes ir, es como una biblioteca, pero no tiene restricciones, y ahí están casi todos. Con el tiempo, él entendió que probablemente Internet sería el lugar para escribir y para expresarse. Es un lugar donde el pueblo participa.

“Hermano, duele ver cómo toda la gente talentosa se ha ido, o se está yendo, o igual se irá. Muchos años antes del nacimiento de Cristo Confucio decía que un buen gobierno es uno que atrae a los de afuera y tiene contentos a los de adentro. Los mejores deseos, hermano.” - Carlos. Marzo 23 de 2015

Después de años de comunicaciones entrecortadas y aventuras turbulentas alrededor del papeleo y la espera, Carlos logró radicarse en ‘el Yuma’ (el extranjero) para continuar su carrera como pintor junto a su familia.

Amanda, en su proyecto recopilatorio de cartas y recuerdos de su padre llega a la conclusión de que, sin importar el contexto político, el deseo de estar presente siempre se va a manifestar en la gente. Tanto su familia extendida en la isla, como los amigos y conocidos de su padre siempre han querido ser parte del pulso global a pesar de las barreras tecnológicas y las restricciones de su gobierno. Siempre han querido ser parte de un mundo más abierto y poder imaginar su futuro.

A la fecha pocas personas tienen acceso real a Internet en Cuba. A pesar de esto, muchos creadores de contenido, artistas y generadores de opinión tienen un espacio para manifestarse a través de métodos a veces bastante inusuales como el Paquete. Desde youtubers hasta periodistas locales, día a día, la comunidad de la isla está buscando ser parte de un mañana interconectado.

Aún así, todavía se dan arrestos. Muchos de ellos por tener una opinión. Por querer ser escuchado y escuchar al otro. En un país frágil a causa del poder, la política y el bloqueo, todos estos esfuerzos por conectar y hacer presión siguen demostrando que el deseo de estar presente, así sea al otro lado, no tiene barreras.

Los cubanos han demostrado que no necesitan de una apertura oficial para expresarse y crear. Han logrado su propia conexión con el mundo, y esa resistencia a punta de constancia, astucia y creatividad ha sido y sigue siendo un verdadero acto revolucionario.

Un acto de poder del pueblo.

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Amanda Gutiérrez es una cineasta radicada en Brasil, su proyecto “With you at a distance” hace parte de la cohorte 2020 de Virtual Grounds, un semillero de creación sobre futuros digitales por Digital Justice Lab and Trinity Square Video en Canadá. Su proyecto explora las zonas grises del acceso a Internet en Cuba. Conoce el proyecto de Amanda aquí

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