Análisis

Fujimori: la dinastía que debemos recordar

Jorge Chávez
Imágenes POR
Camilo Calderón
2021-05-05

Esta es una guía muy resumida sobre la dinastía Fujimori, una de las fuerzas más divisivas en el Perú: no hay otra forma de resumir el rol que han tenido desde los noventas hasta ahora. Primero hay que ir por Alberto Fujimori (Aruberuto, en japonés). Ingeniero agrónomo de profesión e inscrito en el koseki (registro familiar japonés). Llegó al poder siendo apoyado por la maquinaria electoral del APRA en 1990 con una imagen de persona desligada de los políticos corruptos. Su eslogan era: “honradez, tecnología y trabajo”.

El legado del “Chino” tiene un contraste que aumenta esta división. De un lado, la derrota del terrorismo y la modernización económica con la que se superó la hiperinflación del primer gobierno de Alan García. Del otro, los crímenes, violaciones de derechos humanos y corrupción por los cuales se caracterizó su gobierno, además del autogolpe de 1992 con el que se disolvió el Congreso y el Poder Judicial y se ejerció dominio sobre las instituciones y los medios de comunicación. 

Fujimori se atribuyó la captura de Abimael Guzmán (líder de Sendero Luminoso) como un logro. No es cierto. Fue capturado por el GEIN (Grupo Especial de Inteligencia Nacional) mientras el “Chino” pescaba en Iquitos. Él usaba el terror a través del grupo Colina (encargado de las matanzas de Barrios Altos, Pativilca, El Santa, La Cantuta y de los asesinatos de Pedro Huillca y Pedro Yauri, entre muchos otros crímenes). Y los terroristas fueron derrotados con la colaboración de las rondas campesinas. Nunca funcionó su estrategia del terror, sino la inteligencia y la cooperación con la sociedad civil.

Años más tarde, al niño de la camiseta roja le encontraron 100 kg. de cocaína en un almacén que usaba de oficina.

Sí, el neoliberalismo dinamizó la economía, pero el “Chino” ganó las elecciones de 1990 prometiendo no tomar ese rumbo. Aplicó el fujishock con el que se eliminó el control de precios y el tipo de cambio. Aunque a largo plazo se estabilizó la economía, en el corto plazo se devaluaron los salarios y aumentaron los niveles de pobreza y pobreza extrema sin considerar planes de contingencia sobre estos sectores. Otros efectos negativos fueron el debilitamiento de los sindicatos y el aumento de la informalidad económica.

Un pequeño dato sobre la privatización en el Perú: de los 9.221 millones de dólares que debían ingresar por la venta de empresas públicas, solo entraron 6.445 millones, los 2.776 millones restantes (al cambio, 6 mil millones de soles) se quedaron “en el camino”. Parte de lo que entró al erario fue a compras irregulares de armas a traficantes que devolvían una porción de ese dinero como “comisión” a Vladimiro Montesinos y otros funcionarios. Algunos de los actos nefastos del régimen del “Chino”, aparte de lo mencionado líneas arriba, expresados de forma muy resumida son:

  • Comprar a los medios de comunicación sobornando a sus dueños y financiando con plata del Estado a la “prensa chicha”. Los periodistas opositores eran intimidados o amenazados. Fabián Salazar fue torturado y querían cortarle las manos con un serrucho. Mucho antes, Melissa Alfaro murió asesinada con un sobre bomba
  • La tortura, el asesinato y el descuartizamiento de Mariella Barreto y la tortura a Leonor La Rosa.
  • Vender diez mil fusiles AK-47 de forma clandestina a las FARC
  • Esterilizar contra su voluntad a 300 mil mujeres y 22 mil hombres altoandinos
  • Cooptar las instituciones, por ejemplo, nombrando a Blanca Nélida Colán a cargo del Ministerio Público y a Nicolás de Bari Hermoza Ríos como comandante general del Ejército
  • Intentar perpetuarse en el poder con una ley de interpretación auténtica y destituir a los magistrados del Tribunal Constitucional Aguirre Roca, Rey Terry y Revoredo Marsano que se opusieron a la pretensión de Fujimori
  • Perpetrar un fraude electoral en el 2000 contra Alejandro Toledo tras demoler las candidaturas de Alberto Andrade y Luis Castañeda mediante la “prensa chicha”, y fabricar un millón de firmas para promover la candidatura del “Chino”
  • Espiar telefónicamente a figuras opositoras a su régimen (el llamado “chuponeo”)
  • Sobornar a congresistas, líderes políticos, gerentes y dueños de medios de comunicación, empresarios y diversas figuras tal como se corroboró con los “vladivideos
  • Ordenó el secuestro y tortura a Susana Higuchi, quien fuera su esposa, cuando denunció la venta de ropa donada por Japón. Todos sus hijos se pusieron del lado de Alberto

Luego de ello, vino lo demás. Huyó a Japón luego del escándalo de los “vladivideos” donde intentó postular a senador y los japoneses no votaron por él. Por alguna razón inexplicable viajó a Chile pensando en regresar a Perú. Y volvió para ser juzgado y encarcelado por 25 años. Intentó jugar con la carta de su indulto durante el gobierno de Ollanta Humala y lo logró en el de Pedro Pablo Kuczynski (en adelante, PPK). Solo para que ese indulto sea petardeado por Keiko Fujimori.

Ahora Keiko. Es la hija mayor de Alberto y estudió administración de empresas en Estados Unidos, pagando la carrera al cash con los fondos del Servicio Nacional de Inteligencia, según dijeron en su hora Vladimiro Montesinos y Matilde Pinchi Pinchi. Asumió el papel de primera dama que antes tenía su mamá, a quien no defendió de los abusos que cometió su papá, e hizo pintar el Palacio de Gobierno de color rosa, según reportaje de 2001. Sobre la reelección de su padre dijo: “Como hija preferiría que mi padre descansara, pero como ciudadana creo que el país lo necesita”, la forma más rara de oponerse a eso. Cuando Alberto Fujimori fue vacado por incapacidad moral en el 2000, Keiko debió abandonar Palacio.

El chaleco lo dice todo, señora K. Fuente: Infobae

Pese a todo ello, fue electa congresista en el 2006 con más de 600 mil votos. Su gestión se destacó por una cosa: acumuló más de 500 días sin trabajar. Intentó postularse a la presidencia en el 2011, pero perdió ante Humala pese al apoyo de las élites de Lima en medio de elecciones altamente polarizadas. Mientras Humala era acusado de “chavista”, Keiko representaba el temor de la “vuelta al gobierno de su padre” cuando ella anunció en un mitin: “¡Que se escuche hasta la DIROES!”. Al menos esa vez felicitó al vencedor.

Tras esto, Keiko viajó por el país para fortalecer a su partido y tratar de revertir el antivoto de la elección anterior. También impulsó el indulto a su padre en el gobierno de Humala. Decían que tenía cáncer terminal lo cual era falso.

Candidateó el 2016 e intentó dar una imagen de moderación que incluyó firmar un compromiso de honor con el Perú que no cumplió desde el momento en que no reconoció la elección de PPK dando a entender la idea que le robaron la elección (la cual PPK ganó de forma legítima por 41.057 votos). Ella tuvo una megabancada de 73 congresistas (de los 130 que componen el Congreso) la cual utilizó de la peor forma posible. Lo que vino merece su propio resumen ya que Keiko carga su propia mochila:

  • Promover la destitución de ministros de PPK comenzando por Jaime Saavedra, quien tuviera la cartera de Educación. Y no paró hasta destituir al jefe de gabinete Zavala
  • Obligar a PPK a renunciar tras un escándalo de “chuponeo” en el que el ministro Giuffra buscaba captar el apoyo del congresista fujimorista Mamani quien lo grabó en secreto
  • Petardear el indulto político a su padre, dado por PPK en negociaciones con su hermano Kenji, y tratar de desaforar del Congreso a Kenji aprovechando el escándalo de compra de votos que obligó a PPK a renunciar
  • Intentar utilizar el escándalo de Odebrecht contra sus enemigos políticos cuando ella, según la tesis fiscal, recibió dinero para su campaña en el 2011 por esta empresa que habría camuflado como aportes personales en “fujicócteles” y “fujirrifas”
  • Su bancada quiso eliminar desde el Congreso los octógono nutricionales para presumiblemente pagar favores de diversos aportantes de su campaña de 2011, entre ellos los de Dionisio Romero, a cargo del grupo Romero que controla el Banco de Crédito del Perú y Alicorp, quien le pagó más de 3 millones de dólares
  • Sus congresistas intentaron beneficiar a casinos y tragamonedas exonerándolos del pago del Impuesto Selectivo al Consumo a cambio de otro presunto pago de favores de José Sam Yuen, quien habría entregado 270 mil soles a la campaña de Keiko en 2011. Y, como plus, el estudio jurídico del congresista Torres (quien presentó la propuesta) tenía a varios casinos como clientes
  • Esta misma bancada también blindó a los “Cuellos Blancos” cuando estalló el escándalo de una red de corrupción en la que se intercambiaban favores jueces, fiscales, políticos, empresarios y diversas figuras de renombre. Sobre todo al juez César Hinostroza y al fiscal Pedro Chávarry
  • Otra acción de su bancada fue usar presión política sobre el fiscal José Domingo Pérez, quien además de denunciar dicha presión, denunció que la puerta de su domicilio había sido forzada. Llegaron a destituirlo a través de Chavarry, aunque la presión popular los forzó a dar marcha atrás. Esto fue a través del chat La Botica, en el cual Keiko participaba y coordinaba su bancada
  • Una más de esta megabancada fue pretender copar el Tribunal Constitucional buscando elegir a Gonzalo Ortiz de Zevallos Olaechea. Esto provocaría la caída del gabinete Del Solar. Así como el cierre constitucional del Congreso el 30 de septiembre de 2019. Y el episodio penoso de Meche Aráoz queriendo usurpar la presidencia sin éxito
  • Su partido (Fuerza Popular) fue parte de la coalición golpista (junto a Acción Popular, Alianza Para el Progreso, Somos Perú, FREPAP, Unión Por el Perú, Podemos Perú y Frente Amplio) que dio un golpe a Vizcarra disfrazado de vacancia express
  • Como consecuencia de lo anterior, se impuso la dictadura de Manuel Merino que duró cinco días y dejó dos muertos. Y el sesgo anti-izquierda de la mayoría de los golpistas frustró la elección de Rocío Silva Santisteban como presidenta, dejando al Perú por más de 24 horas en caos social que pudo haber degenerado en una desgracia, situación que solo se pudo calmar con la elección de Francisco Sagasti. El Perú la sacó barata de eso último

Keiko tuvo prisión preventiva y está acusada por lavado de activos y organización criminal entre otros cargos. Ahora lo intenta de nuevo en lo electoral, buscando eludir la cárcel. El Ministerio Público pide en su acusación una condena de 30 años y 10 meses. Llegó al balotaje en una primera vuelta donde nadie tenía claro por quién votar. Y compite con Pedro Castillo, de ideología izquierdista dura, para pavor de ellos que terruqueaban a Verónika Mendoza (izquierda moderada) y Julio Guzmán (centrista). Hasta el cierre de redacción de estas líneas, Keiko va perdiendo en medio de su estrategia torpe de anticomunismo.

Esa es una historia que está escribiéndose y el 6 de junio conoceremos cómo será el siguiente capítulo.

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